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viernes, 26 de noviembre de 2010

La planificación de una asignatura y elaboración de la guía docente

El primer módulo de este bloque va a consistir en una aproximación teórica previa al trabajo práctico en el módulo siguiente.
Al comienzo de la sesión empezamos hablando sobre los aspectos más destacados del Espacio Europeo de Educación Superior y sobre el crédito ECTS. A continuación hablamos de la evolución de los programas de las asignaturas a la Guía Docente existente actualmente. A este respecto se hizo una reflexión sobre la que no estoy muy de acuerdo, y es que en los programas de asignaturas que siempre se han empleado en la universidad, sólo se planteaban contenidos y se incluían algunos objetivos por tener contentos a los pedagogos. Sobre este particular he de indicar que yo he planificado mi enseñanza tanto con el programa antiguo como con las guías nuevas y tanto en unos como en otros he incluido objetivos, contenidos, metodología, temporalización, evaluación, con la diferencia de que en las guías docentes actuales es necesario fraccionar los tiempos en base a otros criterios. Indico todo esto porque si lo he realizado es porque lo he considerado necesario para el desarrollo de mi docencia y para el buen funcionamiento del trabajo con los alumnos, no por tener contento a nadie, y no lo digo porque sea pedagoga, lo digo porque soy profesora.
Tras esta reflexión, continuamos hablando sobre los aspectos más destacados de la guía docente y nos centramos sobre todo en lo referido a la temporalización de los contenidos. A este respecto se abrió un gran debate sobre la dificultad de temporalizar las clases, sobre todo lo referido al tiempo estimado del trabajo del alumno, ya que es complicado medirlo por la variedad de los alumnos y por la dificultad de ponerse, en ocasiones, en lugar de éstos.
Uno de los aspectos sobre el que estuvimos trabajando después de la pausa y que considero de vital importancia es la coherencia entre los diferentes elementos que componen la guía docente, sobre todo a lo referido a la metodología propuesta y a la evaluación.
A continuación estuvimos reflexionando sobre la bibliografía que se incluye en las guías docentes. En muchas ocasiones se propone una bibliografía excesiva, innecesaria e inalcanzable para el alumno. Hemos de procurar que la bibliografía básica esté al alcance del alumno, además de procurar que una parte esté en alguna lengua extranjera y abrir la bibliografía a la red y a los contenidos en Internet.
Para finalizar concluimos con la importancia de que todos los elementos de la guía fueran coherentes y dejamos los contenidos preparados para comenzar con el trabajo del día siguiente.

viernes, 12 de noviembre de 2010

El papel de la tutoría en la Universidad

En este última sesión del bloque 2 estuvimos trabajando sobre aspectos referidos a los procesos de tutoría dentro de la universidad.
Como actividad previa a este módulo se nos pidió completar a través de Exanet (la herramienta de exámenes del campus virtual de la Universidad de Murcia) un cuestionario sobre nuestra percepción de la labor tutorial que realizamos.
La primera parte de la sesión estuvo destinada a presentar y analizar los datos obtenidos en esta prueba de evaluación previa.
Entre algunas cuestiones comenzamos reflexionando sobre la confusión que muchas veces conlleva el concepto de tutoría, ya que en la mayoría de los casos ésta se asocia a la asignatura, es decir, tutorizar sobre contenidos y aspectos más concretos de la propia asignatura.
Actualmente la mayoría de centros en nuestra universidad está trabajando en aspectos relacionados con la acción tutorial, sobre todo debido a que hace unos años cuando comenzaron los procesos de evaluación institucional, los aspectos referidos a la tutoría puntuaron bastante bajo.
En segundo lugar, continuamos hablando sobre el Plan de Acción Tutorial.  Además de darnos a conocer lo que es este plan y hablar sobre la necesidad del mismo, destacamos sobre todo la recompensa que supone para un profesor llevar a cabo estos planes. Desde mi punto de vista basado en la experiencia que estoy llevando a cabo como tutora, la recompensa sobre todo es moral, aunque he de destacar que en este módulo he conocido los diferentes tipos de reconocimiento que se ofrecen a los profesores que ejercen la labor tutorial, entre los que destaco sobre todo el reconocimiento de estos méritos en los programas de evaluación docente, como DOCENTIA.
Entre las ideas principales que me gustaría destacar de este módulo y que estoy segura que me ayudarán en mi labor como tutora es la necesidad de que la tutoría debe estar planificada y que realmente contenga información de interés. Me alegro mucho de haber recibido este taller porque a raíz del mismo he planificado todas mis sesiones de tutoría para este año, ya que aunque en principio tenía claro lo que quería trabajar en cada una de las sesiones fui consciente de que no las tenía muy bien planificadas.

Metodologías docentes participativas

Al igual que con el módulo anterior, durante los dos módulos en los que se desarrolló la sesión de “Metodologías Docentes Participativas”, estuve fuera de Murcia por lo que no pude asistir a las sesiones presenciales. Por lo anterior decido ponerme en contacto con Patricio, el profesor encargado de la sesión, para que en sesión de tutoría me informe de las actividades a realizar dentro de este módulo y para consultar algunas dudas.

Me gustaría indicar que durante el desarrollo de la carrera universitaria tuve la oportunidad de participar en una asignatura optativa impartida por Patricio Fuentes y pude comprobar la similitud de la temática aportada para este curso, sobre todo por lo interesante que sé que son las actividades realizadas por Patricio, me dio muchísima pena no poder participar en ellas.
En el apartado de tareas de este blog incluiré la actividad correspondiente a estas sesiones.

jueves, 11 de noviembre de 2010

El proceso de enseñanza-aprendizaje en la Universidad del Siglo XXI

He de comenzar mi reflexión en este apartado informando de que por encontrarme de viaje fuera de Murcia, concretamente en un congreso sobre educación y nuevas tecnologías (Edutec) en Bilbao no pude asistir a esta sesión. A pesar de no poder aprovechar todo lo aportado en la sesión presencial, gracias a que la profesora puso a nuestra disposición un documento como lectura previa, me gustaría reflexionar sobre el mismo ya que es un tema que me parece de un gran interés sobre todo porque mi investigación actual se centra en el tema del profesorado universitario.
El artículo que se puso a nuestra disposición, es del profesor Miguen Ángel Zabalza y se titula “Ser profesor universitario hoy”. Considero necesario comenzar destacando de este artículo la idea que comienza aportando el autor de que un profesor “enseña tanto por lo que sabe como por lo que es”, apelando a la necesidad de tener en cuenta los aspectos personales del docente. Además de lo anterior en el citado artículo se hace alusión a las diferentes competencias que ha de tener un docente universitario y que hemos resaltado en una reflexión anterior. Sobre este tema me gustaría destacar la definición sobre competencias docentes aportada por Escudero (2006), en la que se entiende estas competencias como:
“conjunto de valores, creencias y compromisos, conocimientos, capacidades y actitudes que los docentes, tanto a título personal como colectivo (formando parte de grupos de trabajo e instituciones educativas) habrían de adquirir y en las que crecer para aportar su cuota de responsabilidad a garantizar una buena educación a todos” (Escudero, 2006: 34).
En este sentido, el autor, parte de un nivel superior y tiene en cuenta a la hora de hablar de las competencias docentes, los aspectos referidos a valores, creencias y compromisos que configurarán una actitud determinada de cara al ejercicio de la profesión. Además de lo anterior, en dicha definición se incluyen las capacidades y actitudes tanto a nivel individual como colectivo. Podemos concretar por tanto que a la hora de hablar de competencias docentes hemos de hacer alusión fundamentalmente a tres tipos de aspectos: actitudes, conocimientos y relaciones con los miembros de la institución. Cada uno de estos aspectos y la relación entre ellos nos darán un conjunto de competencias que determinarán aquello que entendemos por un docente competente para el ejercicio de su profesión. Resumidamente, en línea con lo anterior, estamos de acuerdo con Escudero (2006) y con lo expuesto en el artículo de Zabalza (2009) en que hablar de un docente universitario implica que “la profesión docente no sólo se basa en claves escolares y pedagógicas, si no también en las que tienen que ver con el cambio y la transformación social” (Escudero 2006: 98).

Me parece muy interesante que en el marco de un curso de este tipo se aborden cuestiones que inviten a la reflexión sobre la labor del profesorado ya que esa reflexión nos ayudará a ser conscientes de la profesión en las que nos estamos comenzando a formar.
Referencias:
Escudero, J.M. (2006). La formación del profesorado y la garantía del derecho a una buena educación para todos. En Escudero, J. M. y Luis, A. (coords). La formación del profesorado y la mejora de la educación para todos: políticas y prácticas. Barcelona: Octaedro. Pp. 21-51.
Escudero, J.M. (2006). El profesor y su formación: Competencias y formación docente al servicio de un modelo de escuela en nuestro tiempo. En Programa y desarrollo temático de Formación y Actualización de la Función Pedagógica (pp. 84-108). Universidad de Murcia.

La carrera docente e investigadora

En este último módulo del primer bloque en el que se nos ha intentado ofrecer una panorámica general del contexto universitario se realizó, en mi opinión, una de las sesiones más interesantes y útiles para el profesorado universitario novel. Por el tema sobre el que trata mi tesis doctoral y por el hecho de que he participado en un taller del Instituto de Ciencias de la Educación, con una temática parecida ya conocía muchas de las cuestiones planteadas en la sesión, aunque no por el hecho de que ya las conociera pienso que fueran menos importantes.
En la primera parte de la sesión hablamos sobre el proceso de Bolonia como marco que actualmente configura la función docente, a continuación se nos dio a conocer todo el marco legislativo y los aspectos más destacados de cada una de las figuras docentes y de los aspectos más destacados de cada una de éstas en la ANECA.
Con todo lo visto durante la sesión y partiendo de la documentación que se nos facilitó, cada uno de nosotros elaboró un documento en el que se presentaron diez funciones que consideramos más importantes del Personal Docente e Investigador.

Además de la tarea realizada, me gustaría realizar una reflexión sobre la posibilidad para acceder al cuerpo de profesores universitarios. La tendencia, tal y como se ha podido comprobar, es que conforme se aumenta de categoría docente, los requisitos referidos a la docencia y a la investigación van teniendo una consideración mayor en detrimento de los requisitos referidos a la formación académica, que son aquellos que cualquier persona que se quiera dedicar a la docencia en la universidad puede obtener de manera autónoma. Por tanto entendemos que necesariamente para poder llegar a ser profesor en la universidad es necesario hacerlo desde determinadas figuras en las que el acceso es más factible y depende más de requisitos  méritos que se pueden obtener de manera autónoma (como un buen expediente académico, participaciones en congresos, publicaciones, etc.) para posteriormente ir obteniendo sucesivas acreditaciones que permitan mejorar la categoría docente.
Estas figuras a las que es posible acceder sin tener una vinculación previa con la universidad son las figuras de Profesor Asociado y Profesor Ayudante. Ambas figuras tienen en común que no es necesario tener el título Doctor para acceder a ellas, que los méritos referidos a la docencia universitaria, se tienen en cuenta, pero no son decisivos para poder acceder a una plaza de profesor y que en ninguna de las dos es necesario tener acreditación positiva por parte de la ANECA o de las Agencias Autonómicas establecidas en las Comunidades Autónomas.
Aunque en la LOU se justifica la necesidad de diferentes figuras docentes dentro del cuerpo universitario y sobre todo la necesidad de acreditarse para las mismas por una agencia externa como un criterio que garantiza la calidad, existen también voces críticas al respecto. Aunque no es nuestra intención entrar en esas cuestiones si que nos gustaría destacar que la tendencia para acceder a la docencia en la universidad es en palabras de Carabaña (2003) “comenzar cada vez más bajo, hacerlo cada vez más difícil”. En este sentido entendemos la dificultad por lo mencionado anteriormente, es necesario acceder a determinadas figuras para poder acreditarse en las siguientes.
Tenemos que llamar la atención sobre otra figura que aunque no se contempla en la LOU dentro de las figuras docentes de la universidad supone, en muchos casos, la puerta de acceso a la docencia universitaria. Esta figura es la del personal investigador en formación. Según el RD 63/2006 de 27 de enero, que establece el régimen jurídico y la relación con las entidades públicas y privadas a las que el personal investigador en formación está subscrito, “tienen la condición de personal investigador en formación aquellos graduados universitarios que sean beneficiarios de programas de ayuda dirigidos al desarrollo de actividades de formación y especialización científica y técnica a través, como mínimo, de los correspondientes estudios oficiales de doctorado” (Ministerio de Presidencia, 2006: 2).
Partiendo de lo establecido en dicho Real Decreto, la duración de las ayudas otorgadas al personal investigador en formación será de cuatro años, los dos primeros en régimen de Beca y los dos segundos en régimen de contrato con el centro al que esté adscrito.
Existen diferentes organismos que otorgan estas ayudas a las que puede acceder cualquier graduado universitario. Entre estos organismos encontramos el Ministerio de Educación, que anualmente convoca Becas de Formación de Personal Universitario, las Comunidades Autónomas que al igual que a nivel nacional hace el ministerio, pueden convocar ayudas a nivel de comunidad y las propias de cada Universidad.

Realmente, considero que la carrera docente e investigadora del profesorado universitario es una carrera larga y no exenta de dificultades, por lo que este módulo bien podría haberse titulado como "Carrera de Obstáculos"

Además de esta reflexión sobre las figuras para acceder al cuerpo docente universitario, en el apartado de tareas y en el tablon de SUMA incluyo mi actividad dentro de este módulo.

Referencias:
 
Carabaña, J. (2003). La carrera del profesor universitario, cada vez más larga, más pobre y más precaria. Documento en línea consultado el 3 de noviembre de 2010 en http://firgoa.usc.es/drupal/node/42613
Escudero, J.M. (2006). El profesor y su formación: Competencias y formación docente al servicio de un modelo de escuela en nuestro tiempo. En Programa y desarrollo temático de Formación y Actualización de la Función Pedagógica (pp. 84-108). Universidad de Murcia.
MICIN (2008). Borrador del estatuto del Personal Docente e Investigador de las Universidades Españolas.
Ministerio de la Presidencia (2006). REAL DECRETO 63/2006, de 27 de enero, por el que se aprueba el Estatuto del personal investigador en formación. Documento en línea consultado el 3 de noviembre de 2010 en http://www.boe.es/boe/dias/2006/02/03/pdfs/A04178-04182.pdf
Zabalza, M.A. (2007). Planes de formación del profesorado universitario. Encuentro ANECA sobre La evaluación del profesorado dentro de los Sistemas de Garantía de Calidad de las Instituciones Universitarias. Documento en línea consultado el 4 de noviembre de 2010 en   http://www.aneca.es/servicios/docs/burgos07_09_zabalza.pdf

Recursos y Servicios de la UMU

Dentro de este primer bloque que trata sobre el contexto universitario, el segundo de los módulos se dividió en dos partes principales, una primera parte en la que se nos dieron a conocer todos los centros y servicios de la Universidad de Murcia y una segunda parte en la que nos enseñaron a manejar fuentes de información especializadas.
De la primera parte de este módulo me gustaría destacar lo sorprendente que resulta ver todo aquello que existe en la Universidad de Murcia y que no conocemos, por lo menos en mi caso y eso que formo parte de esta comunidad desde el año 2002 en el que entré a formar parte de la misma como alumna.
De la segunda parte de la sesión he de destacar la dificultad de la misma. Los contenidos tratados sobre fuentes de información especializadas, bases de datos y gestores bibliográficos son demasiado complejos para el tiempo del que dispusimos.
Creo que en este sentido es recomendable, o por lo menos esa es mi intención, profundizar sobre este tema con algún curso específico de la gran oferta disponible en el Instituto de Ciencias de la Educación o en la Biblioteca.

En esta sesión se nos pidió la realización de una actividad en la que se elaborara una bibliografía sobre un tema de nuestro interés, utilizando los recursos y bases de datos que acabábamos de conocer. Además de esta bibliografía tuvimos que describir todo el proceso llevado a cabo.
Las actividades de este módulos las incluiré en el apartado destinados a las actividades de este blog.

La universidad en la era del conocimiento y de la información del Siglo XXI

Comienzan las sesiones presenciales del curso....para el trabajo en esta sesión tuvimos a nuestra disposición con algo de anterioridad un artículo denominado “El profesorado universitario en la sociedad del conocimiento: competencias profesionales docentes” (Bozo y Canto, 2009).
La lectura previa y reflexión sobre este artículo nos ayudó a tener una idea previa de los contenidos a trabajar dentro de este primer módulo. En líneas generales, en este artículo se habla sobre los cambios sociales y los aspectos más destacados que caracterizan la sociedad actual, conocida como sociedad del conocimiento. Dentro de esta sociedad el profesorado adquiere un papel clave ya que es el encargado de formar a personas capaces de utilizar, seleccionar y actualizar el conocimiento dentro de un contexto específico pero que permita a las personas que reciben la formación, adaptarse a los cambios y a otros contextos. Otro de los aspectos que podemos destacar de este texto son las razones que expone para optar por una formación del profesorado basada en competencias, hecho que implica que la construcción de esta formación se lleve a cabo sobre núcleos básicos.

A pesar de que el texto estaba a nuestra disposición como lectura previa, poco se trato sobre el mismo en la sesión llevada a cabo. La primera parte se ocupó con un debate generado en el aula sobre la docencia y la investigación del profesorado universitario. La mayoría de los presentes ofreció su opinión a este respecto, aunque bajo mi punto de vista, el debate se convirtió en un espacio para el desahogo y la “terapia”, ante la frustración que causan principalmente los procesos de acreditación docente.
Tal y como indicó la profesora encargada de desarrollar esta sesión, Cecilia Ruiz, la finalidad de este módulo era “Reflexionar sobre cómo las universidades deben adaptarse a los cambios sociales desde perspectivas locales, nacionales e internacionales”. En esta línea y tras superar el debate inicial comenzamos replanteándonos ¿qué tipo de sociedad tenemos?, y ante esta cuestión comenzamos a reflexionar sobre la necesidad de replantearse la Universidad en la que trabajamos.
Para finalizar concluimos con la idea de que actualmente no es tan importante aprender conocimientos si no saber cómo usarlos y qué hacer con ellos, con lo que comprendimos que el modelo de profesional que estamos formando actualmente no es el que la sociedad demanda y este cambio pasa indiscutiblemente por cambios en la función docente que requiere necesariamente de más y mejor formación.

En este sentido, cabe plantearse ¿qué nos va a suponer a nosotros estos cambios?, ¿estamos dispuestos a afrontarlos?, ¿creemos que la universidad debe cambiar?, creo que la respuesta a los interrogantes anteriores no es a priori tan sencilla, pero estoy segura de que tanto como yo, como la mayoría de los docentes que nos embarcamos en acciones formativas de este tipo estamos comenzando a caminar en el sentido del cambio.