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lunes, 29 de noviembre de 2010

Seguimos trabajando en la elaboración de la guía docente

Durante esta sesión continuamos profundizando sobre los contenidos trabajados  el día anterior. Para el desarrollo de esta sesión cada uno de nosotros tuvo que traer una guía docente de su asignatura o de alguna asignatura de su departamento, concretamente, yo trabajé sobre la guía docente de la asignatura de Investigación y TIC.
En primer lugar comenzamos valorando el número aproximado de competencias que es posible abracar dentro de una titulación en concreto y a continuación continuamos abordando los diferentes apartados que componen una guía docente.
Durante toda la sesión el trabajo se llevó a cabo de manera autónoma aunque se nos dio la posibilidad de interactuar y consultar con los compañeros.
Tras la elaboración de la guía docente se nos pidió que basándonos en los mismos apartados elaboráramos el desarrollo de un tema concreto perteneciente a la asignatura de la que habíamos elaborado la guía.
Antes de presentar el resultado de mi trabajo me gustaría reflexionar sobre la escasa utilidad que he encontrado en la realización de la guía docente tal y como se ha hecho puesto que partíamos de una guía que ya estaba realizada y lo que había que aportar a la misma era insignificante. Se me ocurre que para ediciones posteriores se puede pedir a los alumnos que elaboren una guía docente de lo que podría ser el desarrollo del curso de Formación Inicial a la Docencia Universitaria, de ese modo los alumnos que lo hacen reflexionan acerca de las competencias que como futuros docentes deben poseer, y los organizadores del curso conocen los intereses y expectativas del profesorado en formación.
En el apartado de tareas incluyo las dos actividades realizadas en el marco de este módulo.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Técnicas de evaluación

El segundo módulo del bloque 5 lo realizamos el mismo día, a continuación del anterior y fue impartido por la misma profesora.
Lo primero que se nos explicó fue el Ciclo de la intervención educativa. Este ciclo comienza con una evaluación de necesidades, de manera que en función de éstas se puedan plantear el resto de elementos. A continuación se lleva a cabo el diseño del programa que siempre ha de estar basado en las necesidades detectadas. Tras este primer diseño se pone en marcha la acción educativa desarrollando una evaluación inicial. Durante la aplicación de nuestro programa el tipo de evaluación que se lleva a cabo es la evaluación formativa que está claramente destinada a la mejora, este tipo de evaluación no conlleva necesariamente una calificación, ya que su objetivo es mejorar, está destinada a la metacognición. Una vez aplicado el programa, la evaluación que se lleva a cabo es la evaluación sumativa. Un tipo de evaluación que no suele llevarse a cabo pero que es muy interesante es la metaevaluación, que es la evaluación de la evaluación. En este sentido considero que fueron muy interesantes algunas de las aportaciones realizadas tanto por la profesora como por algunos compañeros en las que se habló sobre formas de llevar a cabo procesos de metaevaluación y tras conocer éstas me di cuenta de que sin ser consciente de ello, en mi docencia pongo en juego este tipo de actuaciones.
A continuación trabajamos sobre algunas orientaciones para llevar a cabo la evaluación. Estas orientaciones son:
-        La evaluación ha de estar basada en el desarrollo de competencias, evidentemente puesto que nos encontramos en un cambio en la universidad que basa la enseñanza en competencias.
-        La evaluación debe contar con una gran variedad de instrumentos de evaluación.
-        La evaluación debe partir de criterios de calidad. La calidad es el eje sobre el que hoy en día giran todos los aspectos de nuestra sociedad en la que entran los aspectos educativos.
-        Los alumnos deben tener clara la ponderación de cada uno de los procedimientos de evaluación, de ese modo la evaluación será transparente y todo estará claro para evitar sorpresas posteriores. Además de esto considero que hasta podría ser interesante que los propios alumnos determinaran junto con la profesora algunos de estos criterios.
-        La autoevaluación y la evaluación entre compañeros son instrumentos muy valiosos que han de tenerse en cuenta.
-        Es muy recomendable que los procesos de evaluación cuenten con un mecanismo de recuperación.
-        Por último es importante que nosotros como docente también nos evaluemos.

Una vez que se nos explicaron las principales orientaciones para llevar a cabo los procesos de evaluación, vimos algunos de los principales instrumentos de recogida de información diferenciando entre el instrumento con el se recoge la información y el procedimiento que se quiere evaluar. Entre estos instrumentos podemos destacar: las rejillas de observación con diferentes escalas (listas de control sí o no; escala de estimación numérica 1,2,3,4, escala de estimación categóricas nunca, a veces, frecuentemente, siempre…). Otros instrumentos que se nos han explicado son los registros de información de una entrevista y el portafolio. El tema del portafolio causó un gran interés ya que muchos de los compañeros del curso tenían dudas sobre cómo había que hacerlo.

Para finalizar concluimos con una frase de Unamuno “¿Reforma, revolución de la enseñanza?. Donde habría que hacerla es en la cabeza de los que enseñan … Soy de los muchos que creen que cualquier plan es bueno, todo depende de quién lo aplique”. Estoy totalmente de acuerdo con esta frase, somos los docentes los primeros que tenemos que cambiar nuestra mentalidad, o nuestro CHIP como bien decía hoy nuestra profesora.
A pesar de que por mi formación durante la carrera ya conocía muchas de las cosas vistas hoy en este módulo he de decir que me han parecido muy interesantes los contenidos referidos a la evaluación de competencias y que estoy segura de que éstos me servirán para el desarrollo de mi docencia.

La evaluación dirigida a competencias

Comenzamos el bloque 5 que trata sobre la evaluación docente con un módulo llevado a cabo por la profesora Mª Paz García Sanz, en el que nos vamos a centrar en las formas de evaluar las diferentes competencias, entendiendo que dentro de nuestra realidad educativa actual marcada por el EEES lo que se pretende es un aprendizaje centrado en el alumno para el desarrollo de competencias.
En el diccionario de la RAE, encontramos que competencia es  la “pericia, aptitud, idoneidad para hacer algo o intervenir en un asunto determinado” (RAE, 2001).
Tenemos que partir de la base de que una competencia no es sólo una habilidad, no es sólo conocimiento, ni es sólo saber ser y saber estar, es la unión de estas tres cosas. En este sentido, si entendemos que una competencia es la unión de los tres aspectos anteriores, estos aspectos serían componentes de una competencia.





Actualmente en la Universidad hablamos de competencias transversales que son comunes a todas las titulaciones y por otra parte las competencias específicas de la titulación y de la asignatura. Concretamente la Universidad de Murcia están planteadas siete competencias genéricas que cualquier titulado de dicha universidad debe poseer al finalizar sus estudios, por tanto entendemos que estas competencias son las que en nuestra universidad se entienden como la clave para un futuro desempeño profesional.

Para nosotros como docentes es importante tener clara la relación entre competencias específicas de grado y específicas de la asignatura, de manera que sepamos qué competencias de la titulación se han alcanzado al conseguir las diferentes competencias en el marco de nuestra asignatura.
A continuación vemos dos tipos de tablas en los que se incluyen todas las competencias en un eje y en otro las asignaturas que forman parte del curso de manera que al final se pueda valorar en qué asignaturas se han desarrollado unas competencias u otras y se tenga una idea general de los logros alcanzados. Estas tablas sirven a modo de autoevaluación.
Para finalizar el primer módulo de esta sesión me gustaría concretar que me parece muy útil la información referida a la evaluación de competencias y que es algo necesario en un curso de este tipo, el problema bajo mi punto de vista, es que esta bien que nos enseñen a evaluar competencias pero también tendríamos que aprender formas de cómo enseñar o trabajar ciertas competencias en nuestros alumnos ya que si no sabemos enseñarlas no es necesario que sepamos evaluarlas.

Referencias: RAE (2001). Vigésimo segunda edición.

jueves, 11 de noviembre de 2010

El proceso de enseñanza-aprendizaje en la Universidad del Siglo XXI

He de comenzar mi reflexión en este apartado informando de que por encontrarme de viaje fuera de Murcia, concretamente en un congreso sobre educación y nuevas tecnologías (Edutec) en Bilbao no pude asistir a esta sesión. A pesar de no poder aprovechar todo lo aportado en la sesión presencial, gracias a que la profesora puso a nuestra disposición un documento como lectura previa, me gustaría reflexionar sobre el mismo ya que es un tema que me parece de un gran interés sobre todo porque mi investigación actual se centra en el tema del profesorado universitario.
El artículo que se puso a nuestra disposición, es del profesor Miguen Ángel Zabalza y se titula “Ser profesor universitario hoy”. Considero necesario comenzar destacando de este artículo la idea que comienza aportando el autor de que un profesor “enseña tanto por lo que sabe como por lo que es”, apelando a la necesidad de tener en cuenta los aspectos personales del docente. Además de lo anterior en el citado artículo se hace alusión a las diferentes competencias que ha de tener un docente universitario y que hemos resaltado en una reflexión anterior. Sobre este tema me gustaría destacar la definición sobre competencias docentes aportada por Escudero (2006), en la que se entiende estas competencias como:
“conjunto de valores, creencias y compromisos, conocimientos, capacidades y actitudes que los docentes, tanto a título personal como colectivo (formando parte de grupos de trabajo e instituciones educativas) habrían de adquirir y en las que crecer para aportar su cuota de responsabilidad a garantizar una buena educación a todos” (Escudero, 2006: 34).
En este sentido, el autor, parte de un nivel superior y tiene en cuenta a la hora de hablar de las competencias docentes, los aspectos referidos a valores, creencias y compromisos que configurarán una actitud determinada de cara al ejercicio de la profesión. Además de lo anterior, en dicha definición se incluyen las capacidades y actitudes tanto a nivel individual como colectivo. Podemos concretar por tanto que a la hora de hablar de competencias docentes hemos de hacer alusión fundamentalmente a tres tipos de aspectos: actitudes, conocimientos y relaciones con los miembros de la institución. Cada uno de estos aspectos y la relación entre ellos nos darán un conjunto de competencias que determinarán aquello que entendemos por un docente competente para el ejercicio de su profesión. Resumidamente, en línea con lo anterior, estamos de acuerdo con Escudero (2006) y con lo expuesto en el artículo de Zabalza (2009) en que hablar de un docente universitario implica que “la profesión docente no sólo se basa en claves escolares y pedagógicas, si no también en las que tienen que ver con el cambio y la transformación social” (Escudero 2006: 98).

Me parece muy interesante que en el marco de un curso de este tipo se aborden cuestiones que inviten a la reflexión sobre la labor del profesorado ya que esa reflexión nos ayudará a ser conscientes de la profesión en las que nos estamos comenzando a formar.
Referencias:
Escudero, J.M. (2006). La formación del profesorado y la garantía del derecho a una buena educación para todos. En Escudero, J. M. y Luis, A. (coords). La formación del profesorado y la mejora de la educación para todos: políticas y prácticas. Barcelona: Octaedro. Pp. 21-51.
Escudero, J.M. (2006). El profesor y su formación: Competencias y formación docente al servicio de un modelo de escuela en nuestro tiempo. En Programa y desarrollo temático de Formación y Actualización de la Función Pedagógica (pp. 84-108). Universidad de Murcia.